Camino de Santiago: Una experiencia de vida

1.126 kilómetros (790 si lo haces desde Roncesvalles) son los que te separan de tomar conciencia del verdadero significado de palabras como esfuerzo, entusiasmo, convivencia, solidaridad, satisfacción, y sobre todo son los kilómetros que te separan de encontrarle un sentido a la vida.

Necesitaria un centenar de artículos como este para poder explicar lo que ha significado en mi vida hacer el  Camino de Santiago. Bueno, de hecho desde que hice el primero en 2008 (Roncesvalles-Santiago de Compostela 790 kilómetros), luego han venido dos más (Vía de la Plata Sevilla-Santiago y Camino de Santiago desde Montserrat a Santiago), he creado como una dependencia inconsciente pero altamente necesaria de hacer esta ruta de forma continuada.
Yo no soy especialmente devoto, cristiano y penitente y reconozco abiertamente que mis primeras intenciones cuando decidí hacer esta travesía se alejaban bastante de una visión religiosa y se acercaban a un reto físico y mental de poder pedalear 1.200 kilómetros en 10 días que me llenaran el ego de superación y éxito. Empecé una Ruta en el Monasterio de Montserrat, despidiéndome de la Moreneta y pidiéndole toda tipo de protección y enfilé el “Camí dels Degotalls” con la mirada y el pensamiento puesto en el marisco que me encontraría en la lejana Galicia. No era consciente de cuáles serían las vivencias y las emociones con que tendría que pelear en los próximos días. Una buena amiga de Age (Ana María), de un pueblo a 25 kilómetros de Burgos, en una cena que nunca olvidaré, me dijo que “El Camino” cambia a la gente o bien antes, o bien mientras o después de hacerlo y yo, seguramente por mi cansancio y el vino que había ingerido, pensé que aquello no dejaba de ser una de las muchas historias que se han montando alrededor de este recorrido milenario. No le di importancia. Ahora comprendo lo que quería decir Ana María. El Camino de Santiago es como la vida, lleno de momentos de felicidad indescriptibles, llenos de momentos de llanto y soledad, de necesidades y exigencias, de querer pero no poder, de poder y no saber porque sientes lo que sientes. Conoces a gente de todo el mundo (japoneses e ingleses especialmente) y con el inglés como lengua vehicular y el lenguaje de los signos como recurso extraordinario descubres que el mundo no son ni los metros cuadrados que pisas cada día de casa al trabajo ni a las personas que un día sí y otro también soportas. El mundo es mucho más que todo eso, es una fantasía de opiniones y puntos de vista infinitos. Todos tienen razón, sencillamente todos han vivido cosas diferentes a ti. La magia de la diversidad se sustenta en la aceptación de que todo es válido, todo tiene un porque, una razón de ser. Los Japoneses comen poco o nada por la noche porque el organismo necesita poca energía, los que vienen de Bilbao se meten unos entrecots para cenar que parecen toros y lo hacen porque llevan 100 kilómetros pedaleando. ¿Quién tiene razón? Los dos. Por lo menos todos hacen lo que quieren, se respetan y se abrazan para decirse que se quieren.

El Camino de Santiago es una lección de vida permanente. Remueves en  tu interior para encontrar lo mejor y también lo peor de ti. Ayudas al que es compañero de viaje solo por el hecho de moverse por la misma vía. No la has visto jamás, no has hablado nunca con él pero si le encuentras con los pies metidos en  un arroyo paras y le preguntas si puedes ayudar si necesita algo. Compartes el agua con los que ya no tienen, y pierdes dos horas con un desconocido para poder arreglar la rueda que se acaba de destrozar con una piedra. No es el sentido religioso de la ruta, o sí, es la necesidad de sentir que las miles de personas que pasan por allí son como tú, tenían una necesidad y ahora la están descubriendo. Si haces el camino a pie te planteas medias de 25-30 kilómetros por día, si lo haces en bicicleta de montaña 85-100. La sensación de trabajo físico y psicológico es grande tienes la sensación de que estás haciendo algo importante, todo por ti. La posibilidad de hacerlo en tandas también es muy gratificante, este año hago 7 etapas y el próximo 7 más. Obtienes las mismas recompensas.

Author

Joan Carles Folia