Carta abierta a mi cerebro

No hace muchos días leí en un diario de prestigio que se desconocía en un 75% el funcionamiento del cerebro humano. Que todas las investigaciones que se habían hecho desde las neurociencias aportaban un conocimiento de este órgano de un 22-25% aproximadamente. La verdad es que la noticia no me cogió por sorpresa porque hace varios años que me dedico a estudiar acerca del hacer de mi cerebro (en particular, y en general el de nuestra especie) y tengo que decir que continúas desconcertando mis sensaciones, mis ideas, mis emociones, mis deseos y mis locuras. Controlas lo que quieres y haces que el control se vuelva enredo también cuando tú lo decides. Eres potente, muy potente, pero la fórmula de tu éxito es a la vez tu debilidad. Eres poderoso cuando te enrocas alrededor de una idea, de un sentimiento, de una dirección pero eres igual de frágil cuando le damos la vuelta a la idea, eal sentimiento y a la dirección en sentido contrario y por voluntad decidimos cambiarla. Se que eres modificable, moldeable, domesticable, pero  si te dejo libre, desbocado, puedes hacer de mí lo que quieras pero con que te conozco te debo vigilar de cerca. Te he de atar en corto y engañarte cuando tú te empeñas en conseguir mi destrucción.
Mi bienestar pasa por tu disfunción. Cuando tú quieres que piense mal yo me aplico en  pensar en positivo, cuando tú me lanzas una emoción rencorosa yo la vivo como una oportunidad de mejora y cuando tú crees que no seré capaz de …, yo lo percibo como un reto de crecimiento.
Ya te he pillado cerebro mío, tú quieres abrazarme bajo los tentáculos de tu energía, de tu caprichoso ofrecimiento de caminar siempre al lado de lo que tú quieres, pero nuestra especie, yo mismo, fuimos concebidos para la supervivencia , para la lucha contra aquellas cosas que queremos cambiar y que no nos aportan nada aprovechable para nuestra existencia. Yo quiero que me ayudes en aquellas cosas que me dan calor, fortaleza, bienestar y optimismo y también quiero que sepas que lucharé desde mi voluntad, con el  fin de cambiar aquellos tics de dominio, de control y de mala praxis que quieras imponerme desde la negatividad, la manía y la deriva emocional.
Estimado cerebro, te dejo que me acompañes en mi recorrido vital, pero no tienes carta libre para hacer lo que quieras, estaré latente a  tus impulsos en  la dirección equivocada e intentaré engañarte, aprovechando tu canjeable potencia, para ir por el camino de la búsqueda de nuestra felicidad. La tuya y la mía.
No me das miedo cerebro, no me das miedo porque te conozco y que desde mi afán puedo hacer contigo lo que quiera, lo que necesito, lo que me hace sentir bien. No me das miedo cerebro porque el miedo la generas tú y yo lo sé y también que es una estrategia de dominio, esa es mi fortaleza.
Ahora, cerebro mío, ya tenemos las cosas claras.

Author

Joan Carles Folia