Cuando el “tener” se come al “ser”

Aún hoy escucho una canción de los desaparecidos “El último de la Fila” donde unos versos repetían: “..tanto tienes tanto vales, no se puede remediar, si eres de los que tienen a galeras a remar …”. En el transcurso de mi vida he pensado que estas palabras eran del todo ciertas, realistas, muy adaptables al vivir de todas las personas. Ya hace varios meses (años) que sé positivamente que sólo son palabras que pueden ser escuchadas por gente que no ha sabido desarrollar en su interior una vida plena, de búsqueda del ser, de crecimiento completo. Aunque conozco (aunque no me relaciono) mucha gente que confunden la grandeza del ser con la imbecilidad del tener. Aunque veo gente que se piensan que un buen coche, una buena casa, una cuenta corriente a rebosar les hacen sentirse importantes, por encima de todos. Creen que el poder del dinero los acerca al tramo superior y sí que lo hace eso el dinero, te acerca al último escalón de la soberbia, de la pedantería, de la estupidez y del pasar por la vida de una manera simple, superficial y vacía.

El tener cosas sólo te acerca a la comodidad, al no tener que pensar en algunos obstáculos que la vida te pone para no perder nunca la emoción por la superación, por la ilusón de alcanzar metas, para hacerte recordar siempre que la condición humana se arraiga en el sentido antropológico del ser (interior y potente) y no a la tangencial circunstancia del tener (externa y efímera).

Un buen día, diría más, un gran día me crucé con una de las personas que más me ha enseñado a mi vida. Una persona que sólo tenía la ropa que llevaba encima, una mochila con una botella de agua y una manzana. Caminaba errante y se la veía cansada. Nos detuvimos a charlar un rato y yo quería ayudarle pues su aspecto así me lo transmitía. En un momento de la conversación él me cortó y me dijo que si le parecía que necesitaba ayuda y yo le dije que quizás un poco. Comenzó a reír y me dió un golpe en la espalda diciéndome. Quieres un trozo de manzana? es lo único que tengo pero compartirla contigo me hace mejor persona que comerla toda. No acepté. Más tarde cuando la conversación ya finalizaba me di cuenta de que aquel hombre era feliz, quiero decir feliz de verdad, y le pregunté cómo había llegado a esa situación? Él, mirándome los ojos (los suyos estaban llenos de vida) me contestó: por voluntad propia, yo con mi vida puedo decidir que hago en cada segundo y tú seguramente no.

Aquel hombre ERA TODO Y NO TENÍA NADA, era libre y feliz y no necesitaba nada para serlo. Aquel hombre había encontrado el camino del ser por encima del escaparate del tener.

Lo siento Manolo pero deberás cambiar la letra de tu canción, te recomiendo que digas: “… tanto eres tanto vales, no se puede remediar, si eres de los que no crecen no podrás nunca remar”.

De todos modos seguiré admirando tus letras Manolo.

Author

Joan Carles Folia