Educar para la muerte forma parte de la vida

En nuestra cultura cristiana, latina, mediterránea …. no sé cómo decirlo, la muerte queda como amortiguada y escondida entre nuestros sentimientos y pensamientos, no hablamos mucho de ella.

Cuando el otro día un joven de 77 años me comentaba que él no se quería morir, que tenía ganas de hacer cosas y vivir, le brillaban los ojos de emoción y alegría. Todos sabemos que tenemos que irnos pero no se trata de la despedida sino de cómo hemos caminado por esta vida. Desde que nacemos no nos educan en un tema por el que todo el mundo tiene que pasar, sólo lo conocemos cuando alguien cercano a nosotros  toma ese nuevo recorrido, para los que nos quedamos desconocido.

Yo no situaría tanto la reflexión en la aceptación o no del momento del traspaso, sabemos poco o nada, y sí lo centraría en el hecho de que los últimos años de nuestra existencia deben ser de la máxima calidad. La vida nos ha de llevar a poder disfrutar del día a día de una manera reposada, serena, emotiva y vivida. Saborear los pequeños momentos que cada jornada nos presenta por delante. Eliminar cualquier elemento que pueda distorsionar el paso de las horas y afrontar los inevitables problemas que todos tenemos desde el poder de la experiencia y el saber hacer. Eliminar los prejuicios, valorar las expectativas, motivar las actuaciones, disponer del tiempo con libertad, controlar el comer, caminar acompañado del sol, sentir que soy feliz y positivo. Luchar por mantenerme joven, olvidar rencores del pasado, buscarme retos personales, alentar mi dinamismo, dedicarme tiempo, comer poco y hacer largos paseos pensando que soy un privilegiado que tiene todo lo necesario para ser feliz.

Ahora vengo del tanatorio, he ido para despedir a Pedro, tenía 77 años y no se quería morir, tenía ganas de hacer cosas y sentirse vivo. Los ojos ya no brillaban de emoción y alegría, los tenía cerrados. Me he recogido un rato con él y le he dicho: Enhorabuena Pedro, te has ido con la misma dignidad y pasión como viviste. Hasta el último día, hasta el último aliento, demostrando a todos el secreto de la eterna juventud. Demostrando a todos los que hemos tenido la suerte de convivir contigo que la vida, especialmente los años de la vejez, son puro testimonio de las convicciones que te han movido. Vitalidad, optimismo, esfuerzo y pasión. Pasión por todo aquello en lo que has creído, por todo lo que has saboreado, por todo lo que has oído, por lo que has querido. Pedro la muerte te ha escogido para que le hagas compañía y es que la muerte puede ser muy cruel pero sabe a quien se lleva.

Hoy he visto a los familiares de Pedro, tranquilos y serenos, y sólo tenían una obsesión, transmitir la idea de que  Pedro había vivido muy intensamente.
Nos ha quedado claro que Pedro ha vivido la vida.

Buen viaje amigo.

Author

Joan Carles Folia