Envejecer: Aprendizaje, aceptación y reconocimiento.

Hacerse mayor no debe ser traumático, tengo que aprender que mi situación ha cambiado pero sigue siendo importante y valorada.

Como dice mi padre: “al final todos vamos a parar al mismo lugar”. Es bien cierto que desde que llegamos a este mundo tenemos  un final conocido. Sólo hay que saber cómo y cuándo. Aceptando esta realidad incuestionable los caminos para llegar a la última parada pueden ser muy diferentes y una parte importante de cómo hacemos este camino depende de nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios y de intentar ser cuidadosos en las decisiones que tomamos respecto de nuestros hábitos de salud, de comportamiento, en definitiva de vida.

Cumplir años puede ser doloroso o puede ser emocionante. Mirar atrás y sentirse satisfecho de lo vivido, de lo compartido y lo enseñado puede hacernos personas orgullosas de nuestra existencia. Conscientes de que mi paso por aquí está dejando huella y mi sensación de utilidad relanza mi autoestima y mis ganas de seguir siendo importante.

Por otra parte debo aceptar algunas cosas: me cuesta más entender a los demás, tengo limitaciones físicas y funcionales, asimilo las cosas más lentamente, me cuesta más leer, soy más inseguro, mis opiniones no son tan escuchadas, ha bajado  mi rendimiento intelectual, etc, pero todo esto que me pasa a mí es normal (a casi todos les pasa cuando llega a una determinada edad) y en la aceptación natural del proceso biológico radica el logro de la felicidad. La negación de esta caída natural me llevará a una frustración perpetua, la infelicidad. En cambio la asimilación y convivencia con el proceso de decadencia humana me hará disfrutar de las nuevas y diversas posibilidades que tengo por delante.

Del grado de resistencia emocional que tenga en esta nueva etapa de mi vida dependerá también mi grado de satisfacción personal para hacer las cosas que ahora me tocan por edad. Tendré que aprender a ser más prudente cuando hablo y me desplazo, tendré que aprender a ser más observador y mejor oyente y aprovecharé los momentos que tenga para poder aportar toda mi experiencia conseguida en el transcurso de mi recorrido. Tendré simplemente que saber quedarme en un segundo plano aprovechando aquellos momentos que mi opinión sea “indispensable”, una lección de vida para los que me escuchan.

Saber ver cuál es mi nuevo papel en la familia, incluso en la sociedad, me hará ser más inteligente emocionalmente, tocando  retirada cuando la lucha sea cuerpo a cuerpo y sacando mis mejores armas cuando se requiera la aparición de un buen general con solera, estratégicamente solvente. Este último eres tú, señor o señora de la 3 ª juventud, gente que todavía sois capaces de ser felices y, sobre todo, hacer felices a los que os rodean.

Sois irremplazables!!!

 

 

 

Author

Joan Carles Folia