Hoy toca jugar con el abuelo, que bien me lo paso.

La combinación de la sabiduría de los ancianos y el impulso de aprender de los niños hacen que las actividades entre ellos se conviertan en fuente mágica de iluminación y ganas de vivir para los dos.

Ohhhhh y tanto que los niños deben poder jugar con los abuelos, y tanto que debemos dar a nuestros hijos la oportunidad de crecer con compañía de aquellos que ya saben que la vida comienza con ímpetu e inocencia y que poco a poco el paso de tiempo y las situaciones del día a día te van calmando y asentando.

Y tanto que los abuelos deben ser correa de transmisión de valores, afectos, experiencias, historias y batallas. Y tanto que deben ser felices y sentirse llenos cuando se pasan la pelota con sus nietos o cuando los mecen en el parque de la esquina. Y tanto que los niños y niñas han de poder disfrutar de esta maravillosa situación de amor y ternura entre generaciones.

Has visto alguna vez los ojos de un abuelo que intenta explicarle a su nieto que cuando él era joven tocaba muy bien el balón y que lástima que era otra época porque sino …. Y habéis visto alguna vez un niño intentando quitarle el balón al abuelo que, falto en sus capacidades físicas, lucha por mantenerlo aunque finalmente lo pierde o cede. Es un niño lleno de vitalidad, alegría y entregado a la causa de salir vencedor de la contienda.

Pues si nunca te has parado a mirar estos ojos o esa vitalidad y alegría, os lo recomiendo. No hay escena más bella y llena de amor. Nos constaría mucho encontrar una situación  donde los niveles de interacción, aprendizaje y bienestar estuvieran a la altura de los que acabo de explicar.

Un abuelo / abuela que juega con su nieto se siente importante, se percibe estrella de su mapa familiar, llena su fuente de motivación, libera emociones y refuerza su autoestima. Un niño /  que juega con su abuelo /  se siente protegido, recibe dosis de complacencia y refuerza su identidad. Ambos (la gente mayor y los niños) necesitan sentir que son importantes, los primeros por no encontrarse fuera de nada, para seguir estando dentro del camino de la vida y las emociones. Los segundos para consolidar su personalidad, para crecer, para domesticar sus impulsos a veces groseros y poco refinados, claro son niños.

Jugad, jugad, jugad con vuestros nietos, haciéndoles ser capaces, vitalistas, luchadores, que sean capaces de respetar las opiniones de los demás, capaces de respetar las cosas que les rodean, que sean vitalistas en sus acciones, que muestren interés por casi todo y haced también luchadores para entender el mundo en que viven y las posibilidades que tienen en sus manos.
Jugad abuelos, juegue con sus nietos, que ellos lo necesitan y lo piden a gritos, quizá sin decirlo pero lo piden. Ellos necesitan de su sabiduría y de su amor para poder ser mejores personas.

Hacerse mayor es fantástico desde cualquier punto de vista, pero hacerse mayor compartiendo con los limpios ratos de juego y convivencia no tiene precio. La madurez de lo vivido nos lleva a la reflexión y la tranquilidad en esta etapa de la vida y nadie mejor que los mayores para transmitir valores y propuestas vitales a los que ahora piensan que nunca serán abuelos.

Jugad ABUELOS, jugad con VUESTROS NIETOS.

Author

Joan Carles Folia