La operación bikini dura 12 meses al año.

Ahora que se acerca la primavera, quiero decir la climatológica y no la astronómica que ya nos acompaña desde el pasado 21 de marzo, leo, escucho y convivo entre frases, consejos y relatos de aquello que se le ha denominado la operación Bikini, que para los más despistados, són las estrategias y artimañas que tienen que ver con el  modelado y puesta punto de nuestro cuerpo para los meses de ligereza en la ropa. Es pues en estos meses de temperaturas calenturientas donde la necesidad de controlar las formas (michelines) y de ensalzar nuestras virtudes físicas (quien las tenga) se convierten en obsesiones propias del género humano. Podemos pasarnos seis meses del año maltratando nuestras carnes y lo peor de todo, nuestro interior (todo lo tapa el abrigo) y después en dos meses queremos que el vientre no aparezca y la flacidez sólo sea una palabra en el diccionario y no una característica asociada a mi cuerpo. Deberíamos afrontar el cuidado de nuestro organismo (por fuera y por dentro) desde una perspectiva global, de todo el año, con sus doce meses. Deberíamos entender que la operación bikini si se mantiene los 365 días se convierte en operación salud y de rebote en operación estética. Un control permanente de nuestra dieta, comiendo de manera equilibrada y de todo, conjugado con la práctica del ejercicio físico adecuado para la edad y  nivel de condición física garantiza una puesta en escena corporal extraordinaria. Una estabilidad en los hábittos de salud a lo largo de las cuatro estaciones que el año distribuye nos aporta una calidad de vida difícil de conseguir en una operación, la bikini, que sólo se da a conocer para el disfrute del verano.

Author

Joan Carles Folia