La vida nos trae sorpresas

Será porque el ser humano no está acostumbrado a los cambios, a la diversidad, a las subidas y bajadas, será que nos cuesta modificar una posición cómoda, establecida, rutinaria pero cada vez más conozco a un mayor número de personas que se resisten a acceptar, quiero decir aceptar de verdad, que el flujo de la vida no es continuo, permanente, constante sinó que fluye irregular con picos positivos y picos negativos, con alegrías y tristezas, con éxitos y fracasos. No conozco a nadie a quien todo le vaya bien o que todo le vaya mal. Conozco a gente con mala estrella que lo tiene complicado y gente que en general se desenvuelve a caballo entre lo bueno y lo mejor. Los primeros tienen motivos para que todo no sea perfectamente malo y los segundos los tienen para no creerse afortunados del todo. Todos tenemos momentos duros, algunos muy duros y también todos tenemos momentos de felicidad controlada. La vida es eso, una carretera con curvas, con rectas, con un asfaltado fino y con baches desconcertantes. La vida va avanzando y va ofreciendo situaciones que hay que saber disfrutar, si la ocasión lo merece, y sortear con habilidad y buen ánimo si se vuelve compleja. La vida nos lanza episodios apetecibles y otros francamente abominables pero la condición humana, nuestro cerebro, está dotado de mecanismos para poder encajar los dos extremos. Los triunfos se hacen más llevaderos, los fracasos nos presentan mayor dificultad pero no la imposibilidad de conseguirlos. El secreto reside en la actitud que tenemos frente al cambio. Cambiar no quiere decir ir a peor quiere decir cambiar, adaptarme a la nueva situación, a las sorpresas que la vida nos trae.

Author

Joan Carles Folia