La vida y el trabajo en modo positivo. Rechaza el mal rollo.

En nuestras vidas todos hemos conocido personas que han utilizado la expresión: “yo soy así” “al que no le guste que se ponga hojas” “los que me quieren me aceptan como soy …”, expresiones que demuestran una contundencia del ego fuerza perturbadora. El no querer conocer, y si hace falta modificar, el impacto que generamos en las otras personas dice mucho de nuestra poca predisposición a ser una persona integrada en el hecho social, la convivencia, que asume que lo importante, lo que nos llevará a un bienestar individual tiene mucho que ver con la marera como encajamos en nuestro entorno. La necesidad de tomar conciencia de que mi comportamiento puede generar tensiones en el trabajo o en mi vida es primordial para poder establecer márgenes de mejora en algunas de mis actitudes. Si no quieres hacer este esfuerzo de reflexión estarás encumbrado en el mundo del egocentrismo, de la ceguera emocional.

Hay personas que tanto en su trabajo como en su vida necesitan un reconocimiento permanente (y eso es bueno) pero lo consiguen muchas veces a cualquier precio (y eso es malo). No es necesario vivir ni trabajar desde una perspectiva vertical, clasista, los unos por encima de los otros, se puede transitar logrando reconocimiento desde una visión más horizontal, todos tienen importancia y todos participan del éxito de mi trabajo y de mi vida. Tener una pensamiento, un sentimiento y un comportamiento acogedor, integrador y que envuelve garantiza una visión alegre, positiva y exitosa tanto en el terreno profesional como en el personal. Ser una persona que estimula el acercamiento y no la distancia te hace ser mejor profesional y mejor persona.
Así pues, como nos planteamos las cosas en el entorno laboral y también en nuestra vida?
Ya hemos explicado algunas veces en esta sección que nuestro cerebro es un órgano muy potente pero también muy moldeable. Del mismo modo que para alcanzar un bíceps vigoroso tendremos que hacer una serie de repeticiones en las máquinas del gimnasio, para conseguir una manera de pasar por la vida (y por la fábrica) con un sentido positivo de las cosas que hago y promociono tendré que entrenar mi ordenador central.
Si nos levantamos por la mañana y nos ponemos delante del espejo soplando y quejosos por la cara que mostramos y el día que me espera, seguro que la jornada tiene muchas posibilidades de ser desastrosamente atroz. En cambio si cuando me sitúo ante el mismo espejo y agradezco haberme levantado y tener la suerte de ir a trabajar (muchos quisieran y no pueden) y poder hacer cosas aprovechables el día me abre unas expectativas bastante atractivas.
La manera en que encaro las cosas, cómo vivo las circunstancias, será definitivo para poder alcanzar todos aquellos retos que el día a día me va presentando. Si lo hago con vigor y actitud me acerco a la eficacia simpática, si lo hago con enfado y cansancio el fracaso llamará a nuestra puerta.

Author

Joan Carles Folia