Moverse en el medio acuático, excelente elección

La práctica de la actividad física es beneficiosa dentro y fuera del agua, lo que pasa es que en el primer caso minimizamos algunos riesgos que a ciertas edades o frente algunas situaciones es bastante más aconsejable.

La adaptación del ser humano en el espacio natural ha venido siempre ligada a la capacidad de poder desarrollarse en territorio de secano. Garantizar la supervivencia en muchos casos suponía guarecerse en cuevas, ahora en casas, para protegerse y poder desarrollar sus actividades básicas.

No hemos sido concebidos, los hombres y las mujeres, para vivir dentro del agua ni en alturas estratosféricas pero curiosamente el medio acuático se muestra conciliador a la hora de poder hacer actividad física y nos proporciona, especialmente en edades avanzadas, una cómoda manera de mantener nuestra salud.
El hecho de ejercitarse en el agua favorece aquellas partes de nuestro cuerpo que se encuentran limitadas de movimiento, sobre todo articulaciones que suelen tener serios desgastes en la segunda parte de nuestro recorrido vital. Se han podido comprobar mejoras extraordinarias en la remisión de dolencias y muestras de invalidez haciendo ejercicios dentro del agua.

Otra de las ventajas del medio acuático es el hecho de que nos permite alargar la actividad física en el tiempo y esto además con que lo hacemos con una intensidad media-baja fortalece nuestra capacidad cardiovascular (fortalece nuestro corazón). Así cuando la condición física ya empieza a ser un poco insuficiente, el hecho de poder movernos en este entorno nos pone las cosas más fáciles, motivadoras y facilitadoras. Ir a un gimnasio a hacer según qué actividad a veces puede ser más pesado que el hecho de poder remojarnos el cuerpo con diligencia con una sensación de libertad absoluta.

Y aún más: Si tenemos la suerte de poder chapotear en el agua, de una manera dirigida, nos encontraremos con una cierta regularidad fortaleceremos los músculos en general y algunas zonas en particular, todo ello se producirá gracias a la resistencia del agua sobre nuestro cuerpo y siempre irá en favor de pequeñas atrofias musculares que también el paso del tiempo conllevan.

Y por último el tratamiento de las grasas acumuladas en nuestro interior, éstas serán castigadas (eliminadas) por el movimiento continuo que haremos también, contra la resistencia del agua y zonas en principio más flácidas irán endureciéndose para nuestra alegría y bienestar.

Pues si tenemos en cuenta que el género humano no se “inventó” para vivir en bañador, muchos son los beneficios que en el hecho de meternos en cualquier “charco” nos puede aportar, sólo es necesario tener preparadas la zapatillas acuáticas, la toalla y el gorro de baño.

Pues venga! me gustaría ver una gran cantidad de gente pasada por agua disfrutando de esta magnífica propuesta.

Author

Joan Carles Folia