Optimum & Pessimum, cuestión de voluntad

Lo mejor y lo peor, serían las traducciones más precisas de las palabras optimum (optimismo) y pessimum (pesimismo) en su descendencia del latín. Cuentan los escritos de la época que  Julius Caesar (líder militar y político de la antigua Roma – año 100 ac) hacía una selección entre sus soldados de aquellos que mostraban una actitud positiva ante la batalla para ser señalados como jefes de las legiones.
El optimismo y el pesimismo ha sido a lo largo de la historia motivo de análisis y discusión. Diferentes científicos, pensadores, filósofos de todas las épocas han intentado llenar de contenido  este binomio entre la visión positiva y negativa de nuestra vida.
Ahora los avances en el estudio del comportamiento humano, la aparición de las neurociencias, nos ha llevado a conocer de una manera más precisa esta correlación de fuerzas entre la luz y la oscuridad, entre la actitud decidida y valiente de saber encajar las cosas tal y como vienen encontrando la parte buena de todo y una posición derrotista de fracaso constante ante los acontecimientos que vivo y que aún me quedan por vivir. Ahora sabemos que, a pesar de la carga hereditaria, estas dos expresiones del carácter son moldeables, se pueden trabajar, se pueden educar, potenciar y / o inhibir.
Ahora la expresión “soy pesimista por naturaleza” pierde toda su fuerza ante el hecho irrefutable de que un buen entrenamiento mental/emocional nos puede liberar de las cadenas de este pensamiento y mejor aún nos puede hacer sentir y pensar exactamente lo contrario.
Optimista es aquella persona que siente y piensa que tiene opciones para crecer, para mejorar, para encontrar el camino del bienestar. Que toma las riendas de su vida para, de una manera firme y responsable, decidir cuáles serán las cosas que emprenderá para intentar encontrar la felicidad. Le será igual los tropiezos, las caídas, las barrabasadas que la vida le tiene preparadas, su opción sólo será la de andar para encontrar la ruta deseada.
Pesimista es aquella persona que soporta el peso de lo que se detiene, la que no hace nada, de la que piensa que su postura no mueve fronteras. El destino, escrito o no, se encuentra en tus manos, si te quedas quieto (soportando el peso – pesimista) no tienes opciones (optimista). Todos tenemos el mismo destino (la muerte) pero unos llegan dejando que sean los momentos que nos llevan y otros quieren ser los protagonistas de sus momentos, con éxitos y fracasos, pero protagonistas.
Ahora podemos ser optimistas o pesimistas, podemos elegir qué tipo de persona quiero ser, qué tipo de vida quiero llevar, qué tipo de carretera quiero recorrer.

No te estoy diciendo que sea fácil. Te estoy diciendo que valdrá la pena.

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Joan Carles Folia

1 Comentario

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  1. Juan, por favor que te hagan un monumento. Lectores leer estos artículos y aplicarlos. Eres lo mejor Juan Carlos.