Preocuparte es inútil, sólo sirve ocuparte

Hasta que un día lo entendí. Todo el tiempo que gastaba en preocuparme por mis problemas había que dedicarlo a intentar solucionarlos ocupándome de ellos. Me pasaba horas, días, semanas sometido a la angustia de convivir, malvivir, con  las emociones, todas ellas negativas, que la preocupación por un acontecimiento me producían. Enojo, bloqueo, miedo eran algunas de las que se acercaban a mi mente para dominar mi día a día. Frente a la potencia de la preocupación decidí dominar mi cerebro y ofrecerle siempre una visión positiva en el enfoque. Sólo tenía que entrenarme a dirigir  mis neuronas, sí o sí, a buscar soluciones y no a lamentarme de la mala suerte que había tenido. Al principio me costó, siempre aparecía el reflejo del fracaso, del pensar lo peor, de quedarme quieto, sin salida. Poco a poco me esforcé en dar mobilidad a mis pensamientos para encontrar caminos que solucionasen mis problemas, algunos de esos caminos eran equivocados, erróneos, pero insistir en la busqueda fue la solución. El tiempo ahora jugaba a favor pués lo utilizaba, lo ocupaba, en dar respuesta a los ajetreos de la vida. Entendí que no siempre iba a ganar pero que siempre debía participar, jugar, escoger, luchar,  porque el immobilismo que me provocaba la preocupación por algo era inútil, no resolutivo, àrido e ineficaz. No debemos procuparnos más de la cuenta, lo justo para entender que debo empezar a ocuparme de las cosas que me atañen.

Author

Joan Carles Folia