Sin excesos para fiestas

En una sociedad como la nuestra la Navidad debe considerarse como una celebración de encuentros y buenos deseos para con la familia y los buenos amigos. Estas mágicas fechas deben mantener bajo control los hábitos de alimentación que tenemos instaurados y la práctica sistemática del ejercicio físico. Es cierto que las cenas y comidas de estos días se ven más cargadas de productos tradicionales (turrones, aperitivos, dulces, chocolate…) y de un exceso de calorías que mal gestionadas pueden quedarse de manera crónica en nuestro organismo. Para poder disfrutar de esas mesas abarrotadas de comida y bebida debemos establecer un filtro que bien puede ser: “como de todo pero poco y bebo con moderación”. Nuestro cuerpo inteligente no entiende de celebraciones y un exceso en la ingesta puede ocasionarnos desarreglos de todo tipo, incluso algunos francamente peligrosos. Una moderación en lo que comemos sin despreciar para nada una buena “escudella”, unos exquisitos canelones, una copa de cava con burbuja pequeña, un turrón artesanal… nos garantiza un encaje de nuestro organismo entre, aquello a lo que está acostumbrado y lo que ofrecemos en estas fiestas.

Lo mismo ocurre con el ejercicio. No hace falta obsesionarse con incrementar mis biorritmos durante la Navidad. Si antes salía a correr o a caminar o a nadar 3 días a la semana pues ahora igual. El cuerpo humano para poder buscar equilibrios estructurales, (adelgazar o engordar rápidamente) no depende de una carrera muy intensa después de haber engullido 10 canelones, no funciona a borbotones. Nuestro cuerpo se acostumbra y regula su funcionamiento, también estructuralmente, a base de rutinas y de hábitos consolidados. Es muy común apuntarse a un gimnasio después de las fiestas navideñas para perder esos kilos de más y también es muy común que esa inscripción y asistencia al gimnasio se diluya hasta desaparecer. Los fenómenos gaseosa (muy intensos al principio y muy débiles en el durante y en los finales) acaban por convertirse en conductas esporádicas con pésimos resultados para nosotros. Para poder conseguir cambios importantes en nuestra estructura debemos fomentar la constancia en nuestra actuación. caminar 4 días a la semana una hora aportará más beneficios que ir a correr 30 minutos muy rápidos después de una buena comida de Año Nuevo.

Dulce Navidad sí pero controlando lo de dulce.

Author

Joan Carles Folia